26.6.17

big bang teológico

bbc mundo

En Genesis 1:3 dice: "Entonces dijo Dios: Sea la luz. Y hubo luz".

(…)

En el siglo XIII, un erudito inglés de la orden franciscana pensó sobre el tema.

Robert Grosseteste trabajaba en uno de los grandes centros de aprendizaje en Oxford, al que la gente había empezado a llamar “universidad”.

Para Grosseteste -cuya mente estaba repleta de arcoíris y rayos de luz- todo, hasta el acto divino primordial de la creación misma, tenía que ver con la luz.

Sin embargo, ¿cómo la hizo exactamente Dios?

La respuesta del religioso es verdaderamente excepcional. Su teoría fue el primer intento de describir los cielos y la Tierra usando un conjunto de leyes.

Desde su punto de vista, todo había empezado con luz y materia estallando hacia afuera desde el centro: un Big Bang medieval.

(…)

Robert Grosseteste (…) a principios del siglo XIII era un profesor prominente, erudito y, como todos los investigadores en Oxford, un cristiano devoto. En 1235 se convirtió en el Obispo de Lincoln.

Para él, la luz era una de las más maravillosas creaciones de Dios.

“La luz física es la mejor, la más deleitable, la más hermosa de todas las entidades que existen. La luz es lo que constituye la perfección y la belleza de todas las formas físicas”, escribió.

Pero Grosseteste no se conformaba con sentarse a disfrutar de la luz que entraba por las grandes ventanas de la catedral gótica de Lincoln. Empezó a estudiarla como un científico.

Analizó por ejemplo el paso de la luz a través de un vaso de agua.

Se dio cuenta de que los lentes pueden magnificar los objetos, y cuando uno lee lo que escribió sobre eso se pregunta por qué pasaron otros 300 años antes de que los telescopios y microscopios fueran inventados.

(…)

Notó además que la luz se dobla al pasar de aire a vidrio o agua, un efecto llamado refracción.

Como otros antes que él, vio que la luz podía dividirse en un espectro colorido como un arcoíris, y escribió un tratado sobre los arcoíris en el que estuvo cerca de explicar cómo se forman: pensaba que las nubes actuaban como un lente gigante que refractaba la luz y la volvía de colores.

(…)

Como muchos de sus contemporáneos, creía que Dios trabajaba con principios simples basados en reglas que la humanidad podía entender usando lógica, geometría y matemáticas.

“Todas las causas de efectos naturales han de ser expresadas por medio de líneas, ángulos y figuras, porque de otro modo sería imposible tener conocimiento de la razón de estos efectos”, escribió.

Y, como el Universo estaba gobernado por las matemáticas, era ordenado, racional y se podían deducir sus reglas.

(…)


Para Grosseteste y sus contemporáneos, el Universo consistía en la Tierra, en el centro, y todos los cuerpos celestiales -el Sol, la Luna, los siete planetas conocidos y las estrellas- girando a su alrededor en círculos perfectos.

Pero para él todo empezó con una especie de Big Bang en el que una explosión de luz -del tipo lux- hizo que una densa bola de materia se expandiera, volviéndose cada vez más ligera y diluida.

“Esa expansión dispersa la materia 'dentro de una esfera del tamaño de la máquina del mundo', que es como nombra al cosmos”, (…) dice (…) Tom McLeish, uno de los físicos de la Universidad de Durham que tradujeron la teoría cosmológica de Grosseteste en un modelo matemático.
“Pero luego encuentra un problema: no lo puede expandir infinitamente, porque en esa época el Universo era enorme pero finito. ¿Cómo detenerlo? Con una brillante idea científica. Pensando como un físico, recurre a algo sencillo para explicar no sólo cómo deja de expandirse sino cómo se forman las esferas”.
(…)

“Si no se puede llegar al vacío, porque la naturaleza lo aborrece -reflexiona-, tiene que haber una densidad mínima, y cuando se llega a ésta, se tiene que cristalizar”.

Siguiendo esa línea de pensamiento, eso ocurriría primero en la parte más lejana: el firmamento. Éste se cristaliza primero y se perfecciona, adquiriendo luz -lumen-, que también empuja masa, en este caso hacia adentro, y así se van creando las esferas en las que residen los planetas, el Sol, la Luna y la Tierra.

“El otro pensamiento moderno que tuvo fue que cuando miramos al cielo, el Universo que vemos de alguna manera contiene la huella o el eco de los procesos que lo formaron”, señala McLeish.

“Eso es precisamente lo que los cosmólogos piensan hoy en día... ¡acuérdate de la búsqueda de microondas con el eco del Big Bang!”, añade entusiasmado.

(…)

“La extraordinaria y premonitoria teoría del Big Bang del obispo medieval Robert Grosseteste”
(bbc mundo, 25.06.17)

24.6.17

covers: acuarela


toquinho


seguridad social


sergio denis


rosario flores


toquinho

23.6.17

una partida para salvar la vida

historias de la historia

En 1391 fue coronado rey de Granada Yusuf II. Su primera decisión fue eliminar o encarcelar a los miembros de su familia que pudiesen disputarle el trono y asegurar su sucesión nombrando heredero a su primogénito Yusuf. De poco sirvió. Su hijo menor Muhammad encabezó una insurrección en Granada que su padre sólo pudo controlar con la ayuda de los benimerines del Magreb. Aún así, un año más tarde Yusuf II moría misteriosamente (¿envenenado?). Muhammad no desaprovechó la oportunidad, recuperó a los insurrectos y se proclamó rey de Granada como Muhammad VII.

La suerte del heredero legítimo, su hermano mayor Yusuf, estaba echada… Fue encarcelado en el castillo de Salobreña y allí quedó recluido durante años. A lo largo de su reinado Muhammad se procuró la paz con los reinos cristianos del norte y con los benimerines que habían apoyado a su padre. Una vez restablecido el orden en Granada volvió a reanudar las campañas contra Jaén y contra Murcia. Mientras tanto, Yusuf pasaba los días encerrado en una mazmorra… hasta 1408.

En 1408, para nombrar heredero a su propio hijo y evitar posibles insurrecciones, el rey ordenó matar a su hermano. Envió un emisario al castillo de Salobreña con la sentencia de muerte y la orden de regresar al emisario con la cabeza de su hermano. Cuando llegó al castillo, el prisionero estaba jugando una partida de ajedrez con el alcaide. Éste leyó el mensaje, se lo enseñó a Yusuf y le dijo:
Lo siento, no tengo más remedio que cumplir la orden.
Yusuf, sin perder los nervios, le pidió, como último deseo antes de morir, terminar la partida. Durante varias horas estuvieron jugando hasta que Yussf le dio jaque mate con el movimiento de un alfil. Cuando se levantaron para ir a ejecutar la sentencia, llegó un mensajero anunciando la muerte de Muhammad VII… y la proclamación de Yusuf III, el decimocuarto soberano de la dinastía nazarí del Reino de Granada.

JAVIER SANZ
“Yusuf III, proclamado Rey de Granada gracias a una partida de ajedrez”
(historias de la historia, 20.06.17)

22.6.17

frases de “El poder de la ambición”



Sé que éramos una maldita industria. De la clase que es la piedra angular de este país.

Dios… trabajamos duro en este negocio, a veces para nada. Me despierto cada mañana y me digo a mi mismo: “No tengo que hacer esto. Puedo hacer esto”. Y entonces sólo hay... cielos azules.

-Si toman un segundo para ver la geología, van a ver lo que yo veo. Y eso es dinero.
-No el nuestro.

La compañía que hizo a mi padre un verdadero jugador, casi estaba perdida. Casi. Ya había perdido mi casa y estaba viviendo con Kay. Y también estábamos a punto de perderla. Tenía medio galón de Seagrams que había tomado. Mierda, la mayoría de la gente se habría muerto. Pero yo no. En lugar de eso, tuve un sueño.

Fue la llamada del oro. Les puede sonar como algo loco. Pero si conocieran cómo se siente, lo sabrían.

Espero que hayas oído de mis mejores éxitos. Lo del “Fuego” ya no es uno de ellos.

No hay correcto o incorrecto en este negocio. Sólo son éxitos o fracasos.

-El Anillo de Fuego es verdad, Mike. Lo supe desde la primera vez que lo oí. Me impactó como un maldito rayo y jamás lo olvidé. Ahora ríete si quieres. Ya estoy acostumbrado. Pero escucha esto: yo no lo creo simplemente. Lo sé.
-No lo sabes.
-Lo he visto.

Mike, mi padre arañó de una maldita roca todo lo que alguna vez tuvo. Murió con tierra debajo de las uñas. Yo trato de hacer lo mismo.

Bien, quizás no tienes una buena racha en tu carrera ahora. Así que vamos a probarles lo contrario. Tú y yo, vamos a probar que se equivocan. ¿Sabes por qué? Sí lo sabes, porque lo del Anillo de Fuego es verdad, Mike. Tú lo llamaste. Simplemente no lo has hallado.

-¿Tienes un sombrero, Wells?
-Sí, tengo un sombrero. ¿Vamos a alguna parte?
-Río arriba.



Esta selva te pondrá a prueba. Te retendrá, te pesará y decidirá tu valor en una onza.

¿Siempre hablas así, Mike, como un audiolibro?

Algo pasó allá, Wells. Algo caliente y furioso. Ahí es donde encontraremos las buenas muestras.

Mi sueño... está allá. Podía sentirlo en mis huesos. Estaba vendiendo algo en lo que creía.

Mike, estamos vendiendo una historia. Ahora la historia eres tú.

-¿Trabajas en un bar, Wells?
-Mantengo a raya los gastos, Mike. Hago que el dólar rinda.

-¿Alguna vez leíste el diario de Cristóbal Colón?
-Claro que no.
-En su petición a la Reina de España, prometió una conversión a la Santa Fe de un gran número de personas. Y continuó mencionando el nombre de Dios 26 veces. La palabra oro, por otro lado, la mencionó 114 veces.
-Gallego listo.

No me dejes morir aquí por nada del mundo, ¿sí?



-No nos dejemos llevar.
-¿Qué dice el reporte? ¿Hay noticias?
-Sacamos 17 muestras más.
-¿Y qué pasó? ¿Nada bueno?
-Nada bueno. Más tirando a lo grande.
-Vamos, Mike, no juegues conmigo…
-Ocho onzas por tonelada.
-¿Ocho... ocho onzas por… qué?
-Ocho onzas por tonelada.
-¿Qué? ¿Qué estás diciendo, Mike?
-Descubrimos una veta.
-¿Tenemos una mina de oro? ¿Tenemos una mina de oro?
-Tenemos una mina de oro.

¡Váyanse al carajo, mosquitos!

Es increíble cómo un poco de polvo de oro puede cambiarlo todo. Para bien o para mal, el viaje había empezado. Y era todo un viaje.

-¿Algún mensaje que quiera darle a los lectores de la revista Gold Digger?
-La última carta que volteas es la que importa.

Ahorra un poco. Por primera vez en tu vida, piensa en los días complicados, Bobby. ¿Sí?

¿Qué hacen los bancos? ¿Quién sabe? Pero lo que hacen a este país, no son los idiotas con trajes… sin ofender… esos del camino fácil, sino tipos como yo y Mike, que se arriesgan.

Ahora, si los números siguen saliendo bien... y así será... el cielo es el límite en esto.

¿Alguno de ustedes ha puesto uno de sus mocasines hechos a mano en un agujero al lado de una montaña? ¿No? Nosotros sí.

Hay algo en descubrir oro. Es muy difícil ponerlo en palabras. Muy difícil. El sabor en la lengua... el sentimiento entre tus dedos... Es eléctrico. Es como una droga. Porque te engancha. Y es precisamente lo que les falta aquí en la ciudad. Es lo que hace que sea tan difícil para nosotros tener esta conversación porque nunca lo han sentido. Es por eso que les tengo una propuesta. Reúnan a sus inversionistas institucionales.
Los tipos que representan el gran capital. Quienes necesitan impulsar esta cosa. Y los llevaremos a un pequeño viaje río arriba.

Mi vecino, Hart Hubbard. Es un cuidador de césped profesional. Usualmente sólo preocupado por el árbol de moras de Kay, inclinado sobre la parte trasera de su cerca. Pero ahora habla términos mineros. “Oye, Kenny, ¿cómo está el grado de pureza allá?”.

¿Ven esto? Un poco más de esto y pueden pavimentar Wall Street.



Cuando Jackson sacó esa pepita... los teníamos.

Es como si un mapache borracho hallara el Diamante de la Esperanza. No quieres acercarte demasiado, pero no vas a dejar que se escape tampoco.

Nunca creíste en mí, ¿verdad, Kay? Te gusta que fracase, ¿no?

Vamos, Kay. Yo encontré el oro. Ahora ganamos, nena. ¿Me dejarías quedarme con la victoria? ¡Estamos ganando! ¿Se te ocurrió alguna vez que sé lo que estoy haciendo?

Aquí es donde Washoe Mining se convierte en jugador. Justo aquí, en este maldito momento.

¿Ves estas manos, Brian? Éstas son las manos de mi padre. Arañé y desgarré la tierra con estas manos. Te voy a enterrar con estas manos. Ahora ve a decirle a aquel sable sedoso de Hancock, que él trabaja para Kenny Wells. ¡Es mi maldito día! ¡Mi día!

Sabes… casi respetaba a este tipo.

Estás a muy poco de vivir en tu auto. ¿Rechazaste 300 millones de dólares por derechos de nombres?

Era mi sueño. Yo lo soñé. Si vendes tu sueño... ¿qué te queda?

¡Maldición! Se lo robaron. Eso fue lo que hicieron. Se lo robaron los malditos.

¿Crees que quiero escuchar a un maldito niño dorado, parado ahí con su maldito brillo dorado que me diga lo jodidas que están las cosas?



-Necesito decirte lo que realmente pasó. Estamos en el norte de Sulawesi. Estación de monzones. Es 1980.
-Sí, la famosa veta de cobre.
-Sólo buscábamos bauxita. Cuando estábamos empezando a perforar, nos atoramos. Cinco metros y medio de lodo. Estábamos bajo la lluvia día tras día, viendo oxidarse el metal.
-¿Qué hiciste?
-Bajo la teoría de que es mejor hacer algo que nada, reporté que ése era el lugar. Un lugar cualquiera se convirtió en algo significativo.
-¿El lugar donde te quedaste atorado?
-Tuve suerte.
-Amo eso, carajo. Estabas buscando bauxita y encontraste cobre. Yo estaba buscando oro y... encontré un amigo.
-Eso es lo más cursi que he oído en toda mi vida.

Resulta que Suharto tenía un hijo. El menor, Darmadi. Alias Danny. Un inútil. Todo un problema para el viejo. Se puede decir que nos entendimos. Suharto había tratado de lograr por años que Danny se encaminara. Pero todo lo que Danny tocaba lo echaba a perder. Así que pensé que podíamos incluir a Danny como socio. Y quizás podía hacer que el padre cambiara de parecer y moviera las cosas a nuestro favor. Era un Ave María de nuestra propia línea de yarda. Pero era todo lo que teníamos.

El Presidente Gerald Ford: un hombre alto. George H.W. Bush: un hombre muy alto. Mark Hancock… también un hombre alto. Mi padre: un hombre bajo. Bajo en estatura. Pero ama su familia.



Ése es el trato, si tienes las pelotas. Sin pelotas: no hay trato.

Estoy tocando un tigre.

-El 15% es un trato terrible.
-¿Sí? ¿Cuál es el 15% de 30 billones de dólares?

Ahora eres el mejor minero del mundo. Y estoy seguro que, en alguna parte, tu padre está sonriendo.

Cada uno de nosotros que llama hogar al gran estado de Nevada, llegó aquí con un sueño. Fue mi tatarabuelo quien llegó aquí en un vagón. Tenía un caballo y dos mulas. Cuando finalmente se detuvo y dijo: “Éste es el lugar”.

¿Qué es un buscador? Es alguien que cree que está allá afuera. Es alguien que se despierta cada mañana, una y otra y otra vez, creyendo que está allá afuera. Y luego no está, ¿verdad? No está. Se para al borde del desierto... mirando el amanecer del nuevo día justo a los ojos. Escucha esa pequeña voz y la voz le dice: “Adelante. Sigue caminando”.

No hay oro. Kenny, no hay oro. Nunca lo hubo.

Se denomina “salar”. Literalmente, quiere decir. Cuando alguien esparce polvo de oro en una muestra de roca, como cuando usted sala un bistec. Es el truco más viejo del libro.

No fuimos engañados. Simplemente no miramos.

-¿Kenny Wells, un tonto o una mente maestra?
-Esa es una muy buena pregunta, Roger.



Con 164 millones de dólares se hace mucho en Indonesia.

Así que los Suhartos son más ricos ahora. Mike Acosta es ostensiblemente muerto y enterrado. Ciento sesenta y cuatro millones de dólares siguen desaparecidos. Y la única pregunta que me queda es: ¿estuvo usted involucrado o no?

No hay manera de que se propusiera estafar a nadie. Sólo necesitaba comprar un poco de tiempo. No quería decepcionarme.

¿Quieres hablar de la verdad? Bien, hablemos de la verdad. La única verdad aquí es que cuando todo el mundo se hace rico, a nadie le importa un carajo la verdad. ¡Vamos, carajo! Todo lo que tenían que hacer era mirar. Abrir los ojos. El oro estaba mal. El descubrimiento era demasiado bueno. Hay banderas rojas por todos lados. ¿Por qué nadie vio nada? Porque nadie quería saber. Todos queríamos creer... yo, tú, todo el mundo. ¿Por qué? Porque todos estábamos ganando muchísimo dinero. Ésa es la verdad. ¡Ha sido así por siglos!

Mis amigos perdieron dinero. Mis vecinos perdieron dinero. ¿Yo? Yo lo perdí todo. ¿Sabe cuál es verdad de esto? En realidad nunca me importó el dinero. Lo que importa es el oro.

-Es libre de irse.
-Helo ahí. Alguien me cree.

"Pruébales lo contrario. 50-50. Cueste lo que cueste”.

21.6.17

oro del tonto


EL PODER DE LA AMBICIÓN
data: http://www.imdb.com/title/tt1800302

Inspirada en la combinación de personajes reales, “Gold” (el título original de la perezosa traducción de “El poder de la ambición”) es una metáfora de lo que Hollywood siente que es el capitalismo norteamericano hoy: un ejercicio de timo. Tal vez no estén tan alejados de esa realidad: poco importa cuán real es lo que hay detrás de las alquimias financieras. Si el mercado de capitales, en otros tiempos, era una expresión de las actividades industriales que le daban soporte, hoy es una lotería de apuestas en las que se busca maximizar el principio de “todos los días nace un tonto”. “Gold” es una de esas historias, contada de gran modo y con pulso firme.

Toda la clave de “Gold” está resumida en una escena, cerca del inicio, cuando Kenny Wells, nuestro protagonista, escucha a su padre, fundador de la compañía minera, preguntarse en voz alta lo duro que se trabaja en el negocio, a veces para nada. “Me despierto cada mañana y me digo a mi mismo: ‘No tengo que hacer esto. Puedo hacer esto’. Y entonces sólo hay... cielos azules” le escucha decir. Y es la última vez que lo verá vivo.



Esas palabras son el legado de un padre. Un pesado legado. Porque Kenny Wells intenta cumplir con esa herencia, intenta triunfar sacando oro de las entrañas de la tierra, allí donde su padre no pudo, como un modo de honrarlo, como un modo de tener su aprobación. Por eso, Wells, en su peor momento, cae presa de esa apuesta que es Michael Acosta, el geólogo de la “Teoría del Anillo de Fuego”. Y por ese pone su corazón en un sueño. Lo dice cerca del final: nunca fue por dinero; siempre fue por el oro. Y el oro es el sueño. Quien no tiene un sueño, no tiene nada.

Wells compromete todo su patrimonio, su amor, su futuro, su cuerpo, en la búsqueda del oro. En esa fiebre lleva a Wall Street atado tras su sueño. Y los popes de las finanzas le siguen el juego, detrás de ese objetivo de ganancias monumentales y rápidas.



El capitalismo que describe “Gold” es muy parecido al del “Lobo de Wall Street” (http://libretachatarra.blogspot.com.ar/2014/01/en-lo-que-derivo-el-sueno-americano.html) o el de “La gran apuesta” (http://libretachatarra.blogspot.com.ar/2016/01/la-casa-siempre-gana.html), un juego de lotería llevado a cabo por atolondrados, ambiciosos e incapaces. Una fiesta en la que todos participamos buscando salir ganadores, sabiendo que, tarde o temprano, habrá perdedores. Y que cuanto más se gane, más grande serán las pérdidas. Es lo más parecido a un fraude a escala sideral. Y esa comprobación es la certeza de que el sueño americano, el trabajo de hormiga del empresario que toma riesgos y genera empleos, se convirtió en un festival de la codicia asociada a la estupidez. Inevitablemente, habrá daños colaterales.

En ese contexto, hay otra historia: la de una amistad. La de Wells con Acosta, dos perdedores que quieren mostrarle al mundo que pueden ganar. La sutileza de la trama es que el aparente triunfo muta a derrota y luego a triunfo nuevamente. Wells y Acosta juegan sus cartas de modos distintos: Wells apuesta a la actividad, como lo hizo su padre; Acosta al engaño, como lo imponen los tiempos actuales. La escena final nos dice quién es amigo y quién gana en este juego descarnado.



“Gold” tiene mucho ritmo. Su trama es ágil. Y centrípeta a la figura colosal de Matthew McConaughey, pelado y gordo, que encarna al protagonista y sostiene el guion y la mayor parte de la película. Los secundarios (con la excepción de Edgar Ramirez, el geólogo) están más desteñidos, incluyendo a Bryce Dallas Howard que entra y sale de la historia sin mayor peso.

Vale tener a “Gold” en cuenta, cuando rastreemos las historias del capitalismo contemporáneo. Para no dejar pasar.

Mañana, las mejores frases.

20.6.17

ojo chatarra: último otoñal

Despedimos el otoño 2017 con varias imágenes del tablero Ojo Chatarra de nuestra cuenta en Pinterest:

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ajyager: Geometry and Color by Franco Fontana

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odio el martillo del piso de arriba

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I’m gonna swing from the chandelier


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photo Kamera work : Toques de Inspiracion 142


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India 2016


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Bizarre photos from the past : theCHIVE


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cobalt and orange


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flora borsi


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Autor: Ferri Farahmandi Obra realiazada en cerámica que representa el cuerpo de una mujer humana. Como significado tiene algo que ver con el amor a uno mismo ya que la persona se esta envolviendo en sus propios brazos.


ojo chatarra
Artículo de Francesco Mugnai
Fantastic photos of unique door knobs from all over the world!Doorknobs..awesome!!!


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Retrato de familia.


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Moebius - Wildlife of Mars (2010)

19.6.17

el cóndor riojano

wikipedia

Sus admiradores lo bautizaron “El Cóndor riojano”. Otros lo nombraron “Centinela de Los Andes”. En cambio, los amantes de las definiciones con imágenes literarias, buscaron algo más poético y lo llamaron “El rastreador de estrellas”. No hay dudas de que cualquiera de las tres definía muy bien la personalidad de este aviador argentino quien, durante la Primera Guerra Mundial, no sólo tomó partido por Francia, sino que también anduvo jugándose la vida esquivando balas alemanas. Cuentan que muchas veces volvía a la base con el fuselaje de su avión lleno de agujeros, pero con la misión cumplida. Esas acciones audaces hicieron que los franceses lo convirtieran en héroe nacional y lo premiaran con la Medalla Militar y la Orden de la Legión de Honor, algo poco común para un extranjero. Y él supo lucirlas sobre su pecho con orgullo.

Con todos esos méritos acumulados, también le ofrecieron la ciudadanía francesa. Sin embargo Vicente Almandos Almonacid, el dueño de todos esos elogios, prefirió quedarse con la de su nacimiento, ocurrido en San Miguel de Anguinán, en la provincia de La Rioja, el 24 de diciembre de 1882. Anguinán (como la llaman los habitantes) está a siete kilómetros de Chilecito y actualmente es un importante centro vitivinícola y de productores de aceitunas.

(…)

Vicente Almandos Almonacid era hijo de un empresario minero que tenía su mismo nombre y que fue gobernador de La Rioja entre 1877 y 1880. Su madre se llamaba Esmeralda Castro Barros. Cuando el padre murió, el futuro aviador tenía 9 años. Entonces la familia (afirman que había quedado en mala situación económica por la crisis de 1890) se radicó en Buenos Aires. El muchacho estudió después en el Colegio Nacional y en la Escuela Naval Militar. Allí recibió el título de guardiamarina aunque dicen que por una discusión con una autoridad no completó el curso. Luego ingresó a la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales donde cursó materias relacionadas con la Ingeniería y la Agrimensura. Fue en ese tiempo cuando construyó un aeroplano al que denominó “el aeromóvil”. Con ese aparato hizo pruebas en El Palomar.

Sus deseos de aventuras lo llevaron después hacia París, por entonces un lugar donde la ciencia y la tecnología estaban a la vanguardia del desarrollo. Y, entre otras cosas, estaba la primera escuela de aviación. Eran los meses finales de 1913 y afirman que Almandos Almonacid intercambiaba conocimientos con distintas figuras, entre ellas Gustave Eiffel. Pero lo más curioso fue cuando cerca de Versalles fue a estudiar para formarse como piloto. Por falta de un traductor, los profesores interpretaron que el riojano era un experto y lo largaron a volar solo. La leyenda dice que después de distintas piruetas, hechas por su inexperiencia, logró aterrizar. Lo sorprendente fue que los franceses lo aplaudieron creyendo que había hecho una gran exhibición. Con más práctica, en 1914 le dieron su brevet. Fue en ese año que ingresó a la Legión Extranjera y lo nombraron piloto militar.

Como integrante de la Escuadrilla 27, que actuaba cerca de la frontera alemana, fue que desarrolló su heroica campaña. En esa zona el piloto argentino tuvo una activa participación militar. Y una idea suya resultó muy importante y novedosa: Almandos Almonacid realizaba vuelos nocturnos sobre territorio enemigo (algo inusual) y en una misión hasta bombardeó una fábrica de gases tóxicos. Aquella operación y la posterior persecución de los aviones alemanes casi le cuesta la vida. También, por sus conocimientos de Ingeniería, colaboró en el desarrollo y diseño de los aviones franceses y de sus sistemas para llevar y lanzar bombas. En 1919 volvió a la Argentina escoltado por una escuadrilla de aviones franceses. En Buenos Aires una multitud lo aplaudió durante un recorrido por la Avenida de Mayo. Los historiadores cuentan que el nombre del argentino Almonacid está inscripto entre los héroes que figuran en las paredes del Arco del Triunfo en París, aunque algunos sostienen que la palabra alude a una batalla ganada en España por tropas francesas.

Ya instalado en el país, quedó como jefe de la Misión Aeronáutica Francesa. Pero el año clave fue 1920. No sólo se casó con Dolores “Lola” Güiraldes (se separaron en 1932, pero antes tuvieron cuatro hijos: Vicente, Esmeralda, María y Ricardo) sino que también hizo una hazaña sin antecedentes: realizó el primer cruce de la Cordillera de los Andes volando de noche. Esa vez aterrizó en una playa cercana a Valparaíso. En 1927 se creó Aeropostale SA, una empresa de aviación francesa que empezó a operar en la Argentina en 1929. Vicente Almandos Almonacid figuró como fundador, director y gerente técnico. Entre sus pilotos estuvieron Jean Mermoz, Antoine Saint-Exupery y Henry Gillaumet. Luego fue Aeroposta Argentina, una suerte de predecesora de Aerolíneas Argentinas.

(…)

Vicente Almandos Almonacid murió el 16 de noviembre de 1953.

Desde 1994, y en su homenaje el helipuerto vecino a la Casa Rosada lleva su nombre, igual que el aeropuerto de la ciudad de La Rioja (se impuso en 1972).

(…)

EDUARDO PARISE
“La leyenda riojana de la aviación”
(clarín, 21/11/16)