22.11.17

síndrome de Stendhal

(…)

…síndrome de Stendhal, esa perturbación física -aceleración del ritmo cardíaco, vahído, mareo, vértigo, un dolor que nace de una inmensa alegría imposible de retener- que puede producir la visión de una obra de arte.

En uno de sus libros de viajes (Roma, Nápoles y Florencia), Stendhal, en una descripción que terminó volviéndose famosa y muy citada, explicó qué le pasó exactamente. “Había llegado a ese grado de emoción en el que se tropiezan las sensaciones celestes dadas por las bellas artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme”.

(…)

PABLO GIANERA
“La contemplación, juego de miradas”
(la nación, 16.11.17)

21.11.17

peste negra

abc

La peste bubónica o «muerte negra» nos retrotrae al imaginario de tiempos pasados, sobre todo a las pandemias medievales que comprometían la supervivencia de grandes grupos de población. Contra lo que pueda parecer la peste bubónica todavía pervive en la actualidad, si bien de modo marginal. Aun cuando hoy día existen tratamientos efectivos la infección continúa siendo extremadamente grave.

La peste está causada por la bacteria Yersinia pestis, un bacilo descrito por el microbiólogo franco-suizo, adscrito al Instituto Pasteur de París, Alexander Yersin, quien lo denominó Pasteurella pestis. En 1967 se creó el género Yersinia en su honor; y el bacilo cambió su nomenclatura a Yersinia pestis.

El hombre contrae la infección cuando sufre la picadura de una pulga que contiene en su sistema digestivo los bacilos infecciosos. Los roedores (sobre todo las ratas) actúan como porteadores de pulgas (ver dibujo que acompaña al texto) con su cargamento de bacterias patógenas.

Según el Center for Disease Control and Prevention norteamericano, con sede en Atlanta, Georgia, existen tres variantes de la peste en humanos: peste bubónica, peste septicémica y peste neumónica. Las tres comparten síntomas inespecíficos: fiebre, debilidad extrema y malestar. Cada tipo de peste tiene, además, su sintomatología característica.

La peste bubónica debuta con fiebre elevada, cefalea, malestar, debilidad e inflamación de nódulos linfáticos (bubones). La bacteria (Yersinia pestis) se multiplica en el interior de los nódulos linfáticos. Desde allí alcanza la sangre, difundiéndose a casi cualquier tejido corporal. La presencia de la bacteria en la sangre da lugar a la peste septicémica. La peste bubónica es subsidiaria a la picadura de una pulga infectada.

La peste septicémica comienza de idéntica manera (fiebre, malestar y debilidad), pero enseguida aparece dolor abdominal, hemorragias generalizadas que abocan a hipotensión y colapso circulatorio en piel y otros órganos que pueden desencadenar hipotensión y colapso circulatorio. Esta variante de peste (septicémica) se desarrolla por la picadura de una pulga o por la manipulación de animales infectados. Los ganglios linfáticos invadidos por la bacteria (bubones) otorgan un aspecto negruzco en pies, piernas, manos y brazos. De ahí la denominación de «muerte negra». La peste septicémica es «fulminante», causando la muerte en pocos días, sin que a veces de tiempo a que se hagan evidentes los bubones característicos. En muchas ocasiones el diagnóstico solo puede realizarse post-mortem (autopsias). Es la menos frecuente de las tres variantes de peste.

La peste neumónica tiene sintomatología específica: disnea (insuficiencia respiratoria), dolor torácico, tos y hemoptisis (esputos sanguinolentos) –síntomas comunes de cualquier neumonía bacteriana-. Esta forma de peste (neumónica) se contrae a través de la inhalación de gotas conteniendo la bacteria; pero también es el resultado de la extensión de la peste bubónica o septicémica al tejido pulmonar. La peste neumónica puede causar fracaso de la función respiratoria. Es la forma más contagiosa (transmisión directa entre humanos por vía aérea) responsable de las otrora temibles pandemias de peste.

La peste, en sus tres variantes (bubónica, septicémica y neumónica) tiene una mortandad muy elevada, entre un 50% y 60% de quienes sufren el contagio y no reciben un tratamiento adecuado (estimaciones de la Organización Mundial de la Salud). El tratamiento apropiado se fundamenta en dos antibióticos clásicos: Gentamicina y Doxiciclina. No obstante el resultado del tratamiento antibiótico depende en gran medida de que se actúe prontamente.

(…)

Entre los años 1348 y 1351 Europa padeció una de las peores pandemias de peste. Los judíos fueron acusados de propagar la enfermedad por su costumbre de almacenar durante el invierno más grano que otros campesinos. Durante la Pascua judía (en primavera) sacaban el grano de sus almacenes para airearlo. Pero no solo se aireaba el grano, sino que se esparcían las ratas infestadas de pulgas portadoras del bacilo de la peste. Las epidemias de peste eran más frecuentes durante los meses cálidos. De hecho en España el santo patrón contra la peste es San Roque, el 16 de agosto, en la época álgida de la canícula.

(…)

Para comprender la expansión hacia Occidente de la peste bubónica («Muerte Negra») hemos de retrotraernos a los tiempos de Möngke Khan, nieto del más célebre Genghis Khan, quien en 1252 envió sus ejércitos hacia el sur, hasta lo que hoy día es Burna (Birmania). Junto a sus tropas viajaba otro «ejército», éste de ratas. Cuando las tropas regresaron, las ratas con sus pulgas infectadas expandieron el bacilo entre las marmotas de Mongolia. La ruta de la seda sirvió de cauce para que los bacilos, las pulgas infectadas con bacilos y las ratas infestadas con las pulgas se expandieran hacia Occidente. Las caravanas que hacían la ruta de la seda llevaron la cohorte de ratas, pulgas y bacilos hasta los puertos del Mar Negro, sobre todo Kaffa, en la península de Crimea. Era el año 1346. Desde allí la expansión hacia Europa era inevitable: Venecia primero, Marsella después, la epidemia se extendió sin control.

Un siglo antes (siglo XIII) navegantes indios y egipcios iniciaron el viaje del virus desde la región de los Grandes Lagos centroafricanos hasta los puertos del Índico, desde donde la peste se expandió por Asia.

Se sabe que los habitantes de la región de Manchuria evitaron la peste bubónica («Muerte Negra») por la creencia que las marmotas transportaban el alma de los muertos. Se las podía matar pero no usar como alimento. Esta restricción religiosa les ofreció una cierta protección frente a las epidemias, junto con la dispersión de la población de esas remotas regiones, y la vida relativamente nómada. Todo cambió cuando los inmigrantes chinos comenzaron a usar marmotas como parte de su dieta.

Si bien la «Muerte Negra» europea del siglo XIV es la más conocida, por documentada, hay otras que no debemos obviar. Tal vez la primera de la que existen registros históricos fue la «Plaga de Justiniano I» alrededor del año 541 AD, con numerosos rebrotes durante los dos siglos posteriores.

La tercera gran pandemia comenzó en China en la década de 1860, alcanzando Hong Kong (entonces ya parte del Imperio Británico) en 1894. Durante los siguientes veinte años la peste se expandió por las grandes ciudades portuarias a lo largo de todo el planeta. Se estima que esta pandemia de peste (la última hasta ahora) causó alrededor de diez millones de muertos. No solo infectó a humanos sino a una ingente cantidad de ardillas en todo el mundo. Como siempre sucede tras una pandemia, surgieron una serie de brotes más limitados en los años siguientes.

(…)

La peste arribó al territorio continental de Estados Unidos alrededor de 1900 junto con las ratas que viajaban en barcos procedentes de Asia. Muy pronto las pulgas infectadas se expandieron desde los grandes puertos del Pacífico hacia otras áreas del interior del país. En este sentido, las ratas hicieron el viaje inverso a los conquistadores, de oeste a este hasta alcanzar las grandes metrópolis norteamericanas de la costa del Atlántico. Sin embargo, casi todos los esporádicos casos se siguen notificando en el lejano oeste norteamericano, desde New Mexico a Colorado, Arizona, California, Oregon y Nevada. Una vegetación con abundantes pinares y bosques de juníperos favorecen la proliferación de roedores y pulgas.

(…)

“La verdad que se esconde tras la «muerte negra»”
JOSÉ MANUEL LÓPEZ TRICAS
(abc, 16.11.17)

20.11.17

con luz verde

el país

(…)

John Peake Knight. Es el primer nombre propio importante. Este ingeniero ferroviario de Nottingham (Reino Unido) es el padre del primer ‘semáforo’. Sí, entre comillas, porque si bien su diseño comparte con los modernos la voluntad de ordenar el tráfico, su mecanismo era muy distinto al actual.

El 9 de diciembre de 1868 los londinenses asistieron con escepticismo a la instalación del ingenio de Knight: un artefacto vertical con dos brazos móviles que se alternaban indicando qué vehículo podía seguir con la marcha y cuál detenerse para ceder el paso (los vehículos eran carruajes, porque todavía no existían los automóviles).

Tenía dos lámparas de gas, una roja y otra verde, pero su mecanismo manual obligaba a que un agente de policía lo controlase sin descanso. Y pobre agente: el 2 de enero de 1869, menos de un mes después de su instalación, el invento explotó con consecuencias letales para el funcionario.

(…)

Todavía habría que esperar unas décadas para que otro inventor retomase las pautas de Knight y mejorase su idea. Fue en 1912 cuando Lester Wire, un funcionario de Salt Lake City (Estados Unidos) profundizó en los planes de Kight y creó otro semáforo, esta vez eléctrico, llamado a ordenar un tráfico cada vez más denso en las ciudades del país.

El suyo incorporaba un zumbador que avisaba del cambio de la luz roja a la luz verde, pero seguía siendo manual, así que el desarrollo quedaba todavía abierto. Aun así, a este se le considera el primer semáforo moderno, instalado en la confluencia de las calles Euclid y 105 Este de Cleveland en 1914.

Poco después, y sirviéndose de la tecnología automática ideada en el plano militar para la Primera Guerra Mundial, otro inventor, William Ghiglieri, logró superar el mecanismo manual diseñando el primer semáforo automático, instalado en la ciudad de San Francisco en 1917. Y continuó el perfeccionamiento: en 1920, un oficial de policía de Detroit, William Potts, incorpora la luz amarilla, que advertía con mayor facilidad el cambio de la luz verde a la luz roja, aunque nunca pudo registrar su ingenio por su condición de funcionario público.

(…)

Poco después, el también inventor afroamericano Garrett Morgan logró la primera patente de un semáforo de tres luces en 1923, vendiéndosela a General Electric por 40.000 dólares.

(…)

La mayoría de los semáforos del mundo siguen las pautas de la Convención de Viena sobre Señalización Vial, y combinan las luces rojas con las verdes y amarillas. Aunque hay algunas anécdotas dignas de aparecer en un capítulo propio de su historia.

Por ejemplo, aquella que recoge la voluntad los Guardias Rojos de la China de Mao durante la “Revolución Cultural” de establecer el rojo como señal de ‘permitido el paso’, para vincular el concepto de libertad a su color por antonomasia. Una iniciativa con poco recorrido que pronto se reveló como un desastre.

(…)

Sirve como ejemplo el primer semáforo ‘igualitario’: el Ayuntamiento de Jaén tomó la iniciativa, el 5 de abril de 2008, de instalar una silueta femenina en el que regula el cruce entre el Paseo de la Estación con la Plaza de Jaén por la Paz.

(…)

…los peatones no vieron con buenos ojos tener que ceder territorio a los cada vez más numerosos coches. Aunque, obviamente, no tuvieron otra que terminar adaptándose. Y pensando en ellos nació la señal que los representa, el complemento del semáforo que se ocupa de interactuar con los peatones: el dibujo luminoso de un viandante nace en 1961 y en la Alemania de Este, conocido como el Ampelmann, un diseño del psicólogo alemán Karl Peglau.

(…)

ALEJANDRO TOVAR
“El mecanismo ‘asesino’ y otros hitos de los 150 años del semáforo”
(el país, 16.11.17)

18.11.17

gabriela margall en you tube

La amiga de esta página, Gabriela Margall, afamada novelista e historiadora, inauguró una nueva etapa en su canal en You Tube:

https://www.youtube.com/watch?v=EcUGfdNafmY

con videos periódicos, comentando sus novelas, temas históricos y otras hierbas.

Tras su participación en “En el camino” hablando de Mariquita Sánchez de Thompson:



esperábamos que Margall ahondara en esta senda. Ha dado el paso con sus apariciones en la red, decisión por la que la felicitamos.

Vean y pasen la voz, Gabriela Margall está en You Tube.

A modo de tentación, las dos primeras presentaciones de Margall en la red. Que lo disfruten.


una nueva forma de comunicarnos


5 cosas que quizá no sabías de Jane Austen

17.11.17

agarrate catalina

wikipedia

Chusmeando en la red, topamos con una explicación del origen de la célebre frase: “¡Agarrate, Catalina!”, de uso popular rioplatense que suele yuxtaponerse a la explicación final, “Que vamos a galopar”. La explicación suena a leyenda (dícese de una mentira repetida lo suficiente hasta ser aceptada como verdad) pero la historia es tan buena que merece un post.

Cuenta esta versión que en los ’40, había una trapecista llamada Catalina que hacía peripecias en un circo de San Telmo, honrando una larga tradición familiar. Lamentablemente, esa tradición también estaba enraizada con la tragedia, porque la madre, la abuela y la bisabuela de Catalina, trapecistas como ella, habían fallecido en sendos accidentes en la pista del circo. Ese pasado no acobardó a la joven artista que subía cada noche al trapecio a ejecutar su acto. Sin embargo, el público no se tenía tanto fe como la trapecista. Cada noche, cuando la joven subía a las alturas para hacer su acto, el público gritaba: “¡Agarrate bien, Catalina!”. A fuerza de repetirlo, el consejo se apocó en la conocida frase: “¡Agarrate, Catalina!”.

Para sospechar más de esta versión, se asegura que la joven no pudo escapar de su sino trágico: cuando apenas contaba con 25 añitos, falleció en un accidente en el trapecio, cuando la impactó un Hombre Bala impulsado desde un cañón.

Hmmmm…

Casi como que la otra versión (la de Irineo Leguisamo que tenía una yegua llamada Catalina y que la arengaba con la consabida frase antes de cada carrera), suena un poco más creíble (no mucho tampoco).

Pero como en esta página somos partidarios de que entre la verdad y la leyenda, imprime la leyenda, nos quedamos con la primera versión. Sobre todo por lo del Hombre Bala.


FUENTES:

http://transpanish.biz/es/blog_traduccion/significado-agarrate-catalina/

http://definicienciapopular.blogspot.com.ar/2009/01/agarrate-catalina.html

http://www.todotango.com/buscar/?kwd=catalina

http://www.lacapitalmdp.com/noticias/La-Ciudad/2015/11/22/291375.htm

http://www.esperanzanews.com.ar/ver_notas.php?idnota=258

16.11.17

eleno cespedes

infobae

(…)

Hacia 1545, en un pueblo de España de cuyo nombre no me puedo acordar nació una esclava mulata. Su amo, Benito de Medina, pronto la liberó. A la edad de ocho o diez años la hija de Medina se casó y la esclava liberta, aún sin nombre, se fue a vivir con ella como sirvienta; luego de dos años regresó a vivir con Medina y su esposa llamada Elena de Céspedes, pero ella murió y debido a eso tomó su nombre. Decidió entonces ir a vivir con su madre, donde aprendió a tejer. A los quince años se casó con Cristóbal Lombardo. “Con él”, como cuenta ella en las actas inquisitoriales, “hice vida [maridable] como tres meses, poco más o menos, y porque me llevaba mal con él, él se ausentó y se fue. Quedé sola, y preñada”. Al poco tiempo murió su madre y se marchó a Granada, donde estuvo unos meses en casa del tesorero de la Capilla Real de esa ciudad. Como tejedora –oficio que por esa época estaba emparentada con la cirugía– se dedicó a la sastrería y la calcetería. Peregrinó por varios pueblos practicando estos oficios, en uno de ellos tuvo una riña con un proxeneta y estuvo en la cárcel por amenazas; al salir de ella decidió “andar en hábito de hombre, y dejé el de mujer, que hasta allí siempre traje”, pero no está claro si el temor o la protección que imaginó que le daban la ropas de varón fueron las únicas razones para ello.

Elena, ahora sin nombre y con ropas de varón, volvió a su peregrinaje, esta vez trabajando en la labranza y el pastoreo. Fue en esta época cuando alguien sospechó que era homosexual y fue otra vez llevada a la cárcel, donde por suerte un vecino de su pueblo natal dijo que no era homosexual sino Elena de Céspedes. Nuevamente en libertad y como era costumbre entre los sacerdotes, uno de ellos la empleó en su casa, pero la obligó a vestirse con ropas de mujer. En esa casa Elena tuvo una relación con la hermana del sacerdote, relación que le valió la expulsión de ahí. Justo en ese momento los moros de Granada se levantaban y Elena volvió a adoptar las prendas de varón y se marchó a la guerra, haciéndose llamar simplemente Céspede y enrolándose como soldado “con el duque de Arcos en su compañía hasta que acabó la guerra [de Alpujarras, 1568-1670]”, luego de lo cual volvió al pueblo de Arcos a practicar su oficio de sastre.

De vuelta en sus peregrinajes y siempre en el mismo oficio y con las mismas ropas de varón, llegó a la corte real que recién se había instalado en Madrid: “Tomé amistad con un valenciano, cirujano y él me llevó a su casa por huésped. Comenzó a darme lecciones de curar, y aprendí bien, dentro de pocos días curaba tan bien como el mismo cirujano”. Tenía en esa época poco más de veinticinco años. Dejó el oficio de sastre y comenzó a practicar la cirugía en el hospital de la corte “asistiendo y practicando en él como tres años, al cabo de los cuales me fui al Escorial a curar a Obregón, que era un criado de Su Majestad, y comencé a curar públicamente y andaba por aquellos lugares de La Serranía curando más de dos años”. Por esos años la cirugía y la medicina eran prácticas separadas y a la vez complementarias: la medicina se enseñaba en la universidad mientras que la cirugía se aprendía como oficio y tenía un estatus inferior, de este modo los cirujanos se encargaban de las heridas, purgaciones y extracción de muelas. Se fue a otro pueblo donde estuvo practicando la cirugía y donde por primera vez se enamoró de una mujer, de una viuda llamada Isabel Ortiz, a quien le propuso matrimonio, pero ella no aceptó.

Triste, fija su mirada en los soldados y se dedica a sanar sus heridas, como si en esas heridas estuvieran las suyas. Otra vez a la deriva recorre pueblo tras pueblo, hasta que estando en Campozuelos se enferma, y las casualidades del destino hicieron que fuera huésped de Francisco del Caño. La vida de Céspedes iba a cambiar drásticamente, porque allí conoció a la hija de Del Caño, María, de quien se enamoró y “la pedí por mujer a sus padres y ellos dijeron que sí”. Como el derecho canónico regía las relaciones entre las personas fue a Madrid para pedir licencia al vicario y así poder casarse, además era muy importante “hacer las amonestaciones”, que era el modo en que se avisaba públicamente en las parroquias vecinas del compromiso, con el fin de que si alguien conociera algún “impedimento canónico” para que no se llevara a cabo lo hicieran saber. Cuando se entrevistó con el vicario, éste le preguntó por qué era tan lampiño y si era capón. Eleno, a esa altura ya había asumido ese nombre, fue examinado por tres hombres, que determinaron que era varón y que no era eunuco. El vicario entonces autorizó su matrimonio, y se hicieron las amonestaciones. Transcurrido un tiempo apareció Isabel Ortiz diciendo que él ya le había ofrecido matrimonio. Pero el rumor de que era macho y hembra lo obligó a regresar a la corte, donde dos médicos quisieron examinarlo, pero como era conocido ahí decidió que tal examen ocurriera en Toledo.

Antes de llegar tomó una decisión algo extrema: cosió sus labios inferiores para ocultar su “propia natura de mujer”, y así se expuso ante los médicos y autoridades de esa ciudad, y "ninguno de ellos pudo meter el dedo ni conocer que yo tuviese sexo de mujer, y aunque es verdad que tentaban una duraçen del arrugamiento que había hecho, y me preguntaban qué era aquello, yo les respondí que una almorrana que había tenido allí o apostema, me había dado allí un botón de fuego y me había quedado aquella dureza”. Sus conocimientos de medicina le ayudaron para que los expertos determinaran que no tenía sexo de mujer y “diciendo que era hombre” volvió a Madrid, le presentó el informe al vicario, quien hizo que la volviesen a revisar. Eleno repitió el procedimiento quirúrgico y con los labios cosidos se presentó ante los expertos de Madrid con idéntico resultado. Con la licencia se pudo, por fin, casar con María del Caño en Campozuelos.

Fue así como casi a la edad de cuarenta años Eleno de Céspedes contrajo matrimonio con María del Caño. Dicen que fue una ceremonia sencilla pero linda. Pronto debido a que en un pueblo aledaño no había cirujano, la feliz pareja se mudó allí, y mientras Eleno trabajaba en su oficio sanador, María se dedicaba a las labores domésticas, pero no fue una pareja de mujer y mujer, porque Eleno se asumía varón, y según se supo después, la penetraba a María con un dildo (consolador) de madera forrado en cuero. María se había casado virgen y era inexperta, y cuando fue interrogada por la Inquisición, señaló que tenía relaciones con su marido, pero que nunca había visto su pene. Podría decirse que la vida sexual de la pareja era, en apariencia, como la de cualquier pareja heterosexual, salvo que no se trataba de una pareja heterosexual. Pero surgieron los problemas, o mejor dicho, el pasado de Eleno se hizo presente. Un día el alcalde de ese pueblo recordó haberlo visto vestido de mujer en la guerra de Granada y le escribió al corregidor contándole que se decía que era macho y hembra. El corregidor tomó nota y tramitó la acusación de sodomía en contra de Elena ante el Santo Oficio.

El delito de sodomía, que incluía todas las actividades sexuales que no estaban destinadas a la reproducción, era un cargo capital, pero además el corregidor agregó a ese cargo el de engaño a su mujer. Eleno se defendió en un tribunal laico de su pueblo argumentando que era hombre y que como tal no había engañado a nadie y que había tenido relaciones con otras mujeres “por naturaleza, no antinaturalmente”. En otro momento le preguntaron si había sido hermafrodita y su respuesta fue la siguiente: “En realidad, de verdad, soy, y fui hermafrodita, que tuve y tengo dos naturas, una de hombre, y otra de mujer. Lo que pasó es que cuando yo parí, como tengo dicho, con la fuerza que puse en el parto me le rompió un pellejo que tenía sobre el caño de la orina, y me salió una cabeza como medio dedo pulgar, que parecía en su hechura cabeza de miembro de hombre”. Es decir la maternidad la convirtió, según ella, en macho. En el resto de su declaración explica cómo cuando aún era sastre empezó a sentir atracción por las mujeres, específicamente por Ana de Albánchez, a quien no sólo besó sino que también se echó encima de ella. También reconoció haber tenido relaciones con la hermana del sacerdote que lo había albergado tiempo atrás. Sin embargo advierte que sólo su mujer y Ana de Albánchez conocían de su parte femenina.

(…)

Más allá de esto, Eleno era una persona que aprendía rápido y estaba atento a todo: por ejemplo estaba al tanto de los casos de hermafroditismo que la ciencia discutía y tal argumento lo usó en su favor durante su juicio. La poca consistencia de sus testimonios de la que hablan los historiadores era pura sagacidad para adaptarse a los vaivenes del proceso judicial. Por ejemplo, cuando le preguntan por qué no tenía pene, responde que el miembro que le había salido después del parto “se me acabó de caer poco más de quince días, y lo que en esto pasa es que antes de Nuestra Señora de agosto [el día 15] pasado, a mí me dio un flujo de sangre por mis partes naturales de mujer, y por la trasera, y luego me dio un dolor grande de riñones, y me llagó por andar en caballo por la raíz de mi miembro, y me le enmustió el miembro, volviéndose ello como de esponja, y me lo fui cortando poco a poco, de manera que habiendo a quedar sin ello”. Cuando le preguntan por sus testículos, responde aún más sagazmente que éstos son internos, es decir, invisibles. La mujer de Eleno declaró no haber tocado nunca su pene, por vergüenza, aunque sí lo había sentido. Las sospechas de los inquisidores era que usaba alguna clase de dildo o consolador, y se lo consultaron a María, quien sólo respondió que de vez en cuando tocaba su “naturaleza” con la mano, justo después de copular.

Pese a su defensa de hermafroditismo, Eleno de Céspedes fue condenado por los cargos de brujería y falta de respeto hacia el sacramento del matrimonio a doscientos latigazos no demasiado fuertes, humillación pública y a trabajar durante diez años en un hospital de caridad como cirujano, “sin remuneración alguna y vestida con atuendo de mujer”. En parte tuvo suerte y en otra parte supo llevar el juicio a su favor, ya que el cargo de sodomía lo hubiera llevado a la muerte.

(…)

Y es que Eleno obtuvo una fama no buscada, ya que muchas personas se iban a atender con ella en el hospital donde cumplía su condena; en una carta el administrador de este hospital se quejó de la cantidad de gente que la iba a ver “de forma tumultuosa” y pidió que la trasladasen a otro recinto para volver a trabajar con tranquilidad.

(…)

GONZALO LEÓN
“¿Quién fue Eleno de Céspedes?: una historia poco conocida del primer matrimonio igualitario”
(infobae, 10.11.17)

15.11.17

apuntando hacia el asiento trasero

my modern met
Leyendo el muy buen sitio “Cultura Bizarra” (https://www.culturabizarra.com) nos enteramos la historia de Ryan Weideman y nos pusimos a buscar más data de sus trabajos para armar este post.

Weideman llegó en los ’80 a Nueva York, con su título de artes bajo el brazo y el sueño de conquistar la ciudad. Claro que la realidad impone sus reglas y Weideman se vio alquilando un cuarto viejo, con agua fría y sólo trescientos dólares en el bolsillo. Por lo que cuando un vecino lo invitó a manejar un taxi para ganarse unos dólares, lo aceptó sin dudar.

Weideman iba a estar las siguientes cuatro décadas manejando un taxi. Algunos pueden deprimirse, maldecir su suerte y archivar sus sueños. Weideman, en cambio, sacó su cámara y empezó a fotografíar a los pasajeros, la fauna que se subía su vehículo y lo instaba a apuntar hacia el asiento trasero.

Sin saberlo, Weideman estaba cimentando su estilo artístico. Hoy es un fotógrafo reconocido, sus fotos se exponen en museos y galerías, y hasta se lo reconoce por sacar selfies en los ’80 cuando todavía no se habían inventado y, por supuesto, mucho menos popularizadas. Eso sí: Weideman sigue viviendo en el mismo departamento de la calle 43 Oeste donde empezó su conquista de la Gran Manzana.

A su taxi se subieron un par de famosos como Allen Ginsberg o Dianne Brill pero, seguramente, sus mejores fotos son las de los anónimos neoyorquinos que retrataron con su estilo el cambio de época.

A modo de una pequeña muestra de su obra (que pueden consultar en las fuentes al pie), seleccionamos un puñadito de fotos con las que cerramos este post.

http://www.brucesilverstein.com/
Out My Taxi, #3

http://www.brucesilverstein.com/
Self-Portrait with Ladies & Dog, 1998

http://www.brucesilverstein.com/
Six Girls Crack Up, 1982

http://www.brucesilverstein.com/
Riding with Dream Lovers in Love, 1983

http://www.brucesilverstein.com/
Beauty Aloof, 1982

http://www.brucesilverstein.com/
Out My Taxi, #193

http://www.brucesilverstein.com/
Self-Portrait with Transvestite, 1997

http://www.brucesilverstein.com/
Self-Portrait with Ladies & Dog, 1998

http://www.brucesilverstein.com/
Self-Portrait with Couple, Woman in Bandage, 1986

http://www.brucesilverstein.com/
Ruby Duby Do, 1982

http://www.brucesilverstein.com/
Out My Taxi, #4)

http://www.brucesilverstein.com/
A Short Ride in a Fast Machine, 1995

FUENTES:

https://www.culturabizarra.com/ryan-weideman-fotografo-taxista/

http://www.lavanguardia.com/cultura/20170531/423044794502/ryan-weideman-fotografo-taxista-nueva-york.html

http://www.lavanguardia.com/cultura/20170530/423045577665/ryan-weideman-fotos.html#1

http://www.brucesilverstein.com/artists/ryan-weideman

http://mymodernmet.com/ryan-weideman-nyc-taxi-photographer/

http://www.elperiodico.com/es/noticias/onbarcelona/mirar/ryan-weideman-nueva-york-taxi-arte-6090099