16.12.17

wilson severino y la pelota



Una de las postales más recordadas y emotivas del año futbolístico argentino, se dio en la Copa Argentina. El 15 de agosto de 2017, en el Estadio Padre Martearena de Salta, River enfrentaba a Atlas. El poderoso equipo de Primera A se topaba con un modesto equipo de la D y el resultado fue el esperado: 3 a 0 para el equipo que finalmente se llevaría el torneo. Pero todos los hinchas de fútbol, de cualquier equipo, recordarán el emotivo ingreso de Wilson Severino, goleador histórico de Atlas, con el retiro en el bolsillo, que ingresó los últimos minutos para recibir el homenaje de su club ante el equipo del que era hincha. Severino, hombre del Ascenso, un fútbol con más carencias que felicidades, no pudo evitar las lágrimas al cumplir su sueño. Y Leonardo Ponzio, capitán de River, en medio del partido, le dio un gran abrazo, uniendo realidades opuestas en el juego.

Hace un par de semanas, tuvimos la oportunidad de que llegara a nuestras manos el libro de nuestro amigo y vecino Miguel Ángel Giordano, ex jugador, periodista y hombre de Atlas, con una larga relación con el goleador Wilson Severino. “Detrás de la pelota. La vida de Wilson Severino”, su libro, es el fruto de muchas horas de conversación con el goleador de Atlas, proyecto surgido mucho antes de que Wilson Severino captara la atención de la prensa local por el partido con River.

“Detrás de la pelota. La vida de Wilson Severino” es la conmovedora historia de un hombre que encontró un camino en el fútbol, en un lugar de sacrificio, trabajo, esfuerzo. Severino es un símbolo de esos jugadores del Ascenso que se destacan por sobre las limitaciones del contexto económico y social, gracias a su amor al juego. Sus anécdotas, sus altas y bajas, su recuerdo por las categorías menores del fútbol local, nos habla del otro fútbol, lejos de los reflectores y cerca del corazón.

Para los que quieren el fútbol, “Detrás de la pelota. La vida de Wilson Severino” de Miguel Ángel Giordano es un compromiso ineludible.

El libro de Giordano lo pueden conseguir contáctandolo al siguiente e-mail:

libroseverino@gmail.com



Y a modo de tentarlos, como hacemos habitualmente, reproducimos algunos párrafos sueltos del libro para que tengan una idea del buen material que se van a encontrar.

Mis sueños son redondos y, como el perfume Chanel N° 5 que Marilyn Monroe se ponía para ir desnuda a la cama, yo también voy desnudo a la cama con la N° 5 entre mis brazos, entre mis sueños.

“Quise comerme la vida y, en algún momento, ella casi me devora”. Por eso, siempre digo que el fútbol me rescató de la calle. Me civilizó, me educó.

He sido albañil, peón, vendedor ambulante, pero siempre me he manejado con respeto. No por vivir en la calle hay que ser un irrespetuoso.

Me pasó muchas veces, que salí de la cancha después de un partido y con la misma ropa de futbolista llegaba a trabajar en el Ferrocarril. O al revés, llegar a un entrenamiento o algún partido, vestido de ferroviario.

Un solo acto te puede marcar para el resto de la vida. Para bien o para mal.

La pelota no me deba de comer, ni me daba las zapatillas que rompía jugando.
Lo único que de grande me sacó de la pelota fue el trabajo. Yo estaba enojado porque el trabajar me quitaba el tiempo para estar con la pelota.
Hoy día me resta tiempo para estar con mi familia. Trabajo seis días y también practico y el séptimo día juego.

Cuando nación mi hija a las 15:15 Hs., yo llegué a la cancha a las 15:55 Hs. El árbitro demoró 15 minutos el partido porque los dirigentes le dijeron por lo que yo estaba pasando. Nació la nena, les di un beso, les dije que las amaba a las dos y me fui a jugar.

Los árbitros son como los arqueros. Son personas especiales.

Recuerdo un día que íbamos perdiendo uno a cero frente a Argentino de Quilmes en el “Santuario” y a mí no me estaban saliendo bien las cosas y los hinchas me estaban puteando mal, pero muy mal. En una jugada, “Luquitas” Ponzio saca largo y la tomo desde la mitad de la cancha y me voy hacia el arco entre tres jugadores y defino metiéndome adentro del arco. Me saqué la camiseta y se lo fui a gritar a la hinchada que me había estado insultando.
En ese momento cambiaron los insultos por el famoso:
“Aguante Wilson la puta que lo parió...”.

15.12.17

reacciones desde el pasado

la nación

¿Dónde va la democracia? Es la pregunta que todos nos estamos haciendo y que se hizo la Fondation Pour l'Innovation Politique, un prestigioso centro de estudios “liberal, progresista y europeo” con sede en París, que ha llevado a cabo una investigación colosal en Europa y Estados Unidos. Ha entrevistado a más de 22.000 personas en 26 países y el resultado ahora se encuentra en una gran cantidad de coloridos gráficos. Se ocupan de todo, porque de todo pidió el cuestionario. Lo que emerge es la imagen más completa que yo conozca del estado de la democracia representativa: la gran enferma de nuestra época, para algunos; el finado, para otros.

Era previsible que un estudio tan vasto no diera respuestas unívocas. Mejor: ya no se aguantan más respuestas simples a problemas complejos. Larga vida a la complejidad, que mantiene la mente despierta y obliga a nuestras sociedades a enfrentarla. La simplificación nos atrofia, nos hunde, nos devuelve a un universo estático, a un mundo primitivo en blanco y negro que siempre prefiere la conservación a la innovación. Peor aún: prefiere sus prejuicios a la realidad.

Dicho esto, y debiendo sacar algunos hilos de la gran maraña de datos de la investigación, conviene seleccionar algunas preguntas. La primera es obvia: ¿cómo está la democracia? La respuesta es: mal, muy mal, de mal en peor, dependiendo de lo que se esperaba. El 56% de los europeos y el 54% de los estadounidenses piensan que su democracia funciona mal, que votar importa cada vez menos, que los políticos piensan en sus intereses y son corruptos. Hasta aquí, ninguna sorpresa.

Sin embargo, al mirar más de cerca los datos, salta a los ojos una imagen muy diversificada. Grosso modo, hay tres Europa. Para decirlo con Dominique Reynié, director de la obra: en Europa del Este, la transición democrática padece una avería; la Europa mediterránea está en una “depresión democrática”; en la del Norte, la democracia resiste “más vigorosa”. De nuevo: son tendencias lógicas, incluso predecibles. No sorprende que el grado de solidez y aceptación de la democracia sea mayor donde tiene raíces más profundas y más precario donde es más joven, incluso muy reciente: la historia cuenta, mejor no olvidarlo.

¿Y cómo se expresa ese gran malestar democrático? Los síntomas son conocidos y la investigación los confirma: desconfianza en las instituciones, invocación del hombre fuerte, abstención electoral. En términos generales, se expresa en el voto por partidos populistas, partidos antisistema.

(…)

La pregunta más difícil, por supuesto, es sobre las causas: ¿por qué sufre tanto la democracia? ¿Qué alimenta al populismo? No hay una sola respuesta y ay de aquellos que pretenden tenerla: es culpa de Internet, del islam, de la globalización, de la desigualdad, del cambio climático, de la inmoralidad. La respuesta unívoca es la mejor incubadora de fanatismo. La verdad está un poco en todas partes, no en un solo lugar. Una cosa, sin embargo, surge claramente de la investigación: los factores económicos y sociales son importantes, pero no decisivos; no son prioritarios, sino accesorios. Los datos son claros: el populismo no es menos sólido en las sociedades prósperas y de rápido crecimiento, con poco desempleo, que en aquellas que más sufrieron la recesión. En Suiza y en el norte de Europa, aun más en la República Checa, el auge económico y el auge populista van del brazo. El diagnóstico que establece un vínculo automático entre el populismo y el malestar socioeconómico es tentador, porque es simple. Pero las explicaciones simples a menudo son triviales y causan respuestas incorrectas.

En realidad, el populismo aparece en todas partes como un fenómeno identitario y cultural, más que social y económico. Siempre lo he pensado: estoy feliz de que los datos lo confirmen. Reynié lo dice mucho mejor que yo: muchos europeos “reaccionan al surgimiento de una sociedad multicultural”; una sociedad a la que no estaban preparados, de la que nadie les había advertido y que a menudo los molesta, los asusta o los desorienta. Los problemas de una sociedad así -donde se esfuman los valores comunes, se desvanecen los límites entre las clases sociales, se derriten como la nieve al sol los viejos partidos- son enormes, y al ser enormes ponen a prueba la legitimidad de quienes deben gobernarlos. La respuesta autárquica, la reacción identitaria frente a esa fragmentación, son las más instintivas e inmediatas. Incluso las más simples, inútiles y peligrosas.

¿Cabe deducir que el ciclo histórico de la democracia representativa que tomó forma a fines del siglo XIX está llegando a su fin? En ese caso, ¿qué vendrá después? ¿Le tocará el turno a un nuevo ciclo de gobiernos autoritarios? ¿O tomará forma una “nueva democracia posrepresentativa” que aún no podemos imaginar? ¿Por qué no? El sistema democrático es, por definición, cambiante, flexible, adaptable; reformista, en fin.

La investigación proporciona algunas pistas. Para el 67% de los europeos, la democracia no es sustituible, no hay modelos alternativos. Sobre los valores que la alimentan, las mayorías son sólidas: alrededor del 80% no tiene problemas con la pluralidad de tendencias sexuales, de grupos étnicos y culturales, de religiones, de opiniones políticas. El pluralismo, a diferencia del multiculturalismo, se mantiene bien. E incluso sobre las causas estructurales de la crisis, la mayoría tiene ideas claras: la globalización es más una oportunidad que una amenaza, especialmente para los jóvenes. La impresión, al final, es la que resume Reynié: la crítica a la democracia “atañe menos al valor de la política democrática que al incumplimiento de los principios en los que la misma se basa”. Si es así hay esperanza.

Y no sólo esperanza. Contra la narrativa apocalíptica predominante, no es demasiado temerario afirmar que la crisis de la democracia representativa sea una crisis de crecimiento, no un ocaso; que la misma enfrenta hoy desafíos similares a los que tuvo que enfrentar hace un siglo, cuando incluyó a las mujeres y a las masas populares, antes excluidas; que como entonces encontrará un nuevo equilibrio, inestable y cambiante como cualquier equilibrio democrático. Hoy en día, la democracia ha expandido sus fronteras y es el modelo prevaleciente no solamente en Occidente, sino también en Europa del Este y América latina, y se abre camino en partes de Asia y África. A menudo funciona mal, pero no tiene alternativas creíbles ni mejores. Lejos de agotarse, su ciclo todavía muy joven en términos históricos, sigue siendo expansivo. Las reacciones identitarias, las populistas en el corazón de Europa y las religiosas en otras partes del mundo son fisiológicas y comprensibles, como aquellas también identitarias del siglo pasado. Pero por dolorosas que sean no son el futuro, sino el pasado.

LORIS ZANATTA
“El malestar democrático de hoy es una crisis de crecimiento”
(la nación, 13.12.17)

14.12.17

el submarino de 1810

wikipedia

En la lista de los osados inolvidables de la Revolución en el Río de la Plata no podía faltar el estadounidense Samuel William Taber, quien lejos de aprovechar la condición acomodada de su familia neoyorquina, resolvió que haría fortuna por su cuenta y se instaló en Europa para dedicarse al comercio. Pero, además, tenía dotes de inventor y cuando arribó a Montevideo en diciembre de 1810 -tenía 30 años- traía en su equipaje ciertos planos que prefirió no dar a conocer.

Las noticias de la revolución porteña lo entusiasmaron y por ese motivo viajó a Buenos Aires con un objetivo preciso: aportar su invento a la causa de los patriotas. Obtuvo una entrevista con integrantes de la Junta Grande. Allí sí desplegó los planos de su invento: nada menos que un submarino que se ofrecía construir con el fin de atacar a la flota enemiga.

(…)

¿Cómo era el submarino de Taber? De madera, con la forma del caparazón de una tortuga, de ocho a diez metros de eslora y con espacio para varios tripulantes. Según el diseño, en el exterior de la proa del submarino había un taladro que se accionaba desde el interior. Su plan era perforar el casco de los barcos enemigos y por allí colocarles explosivos.

Los encargados de analizar el proyecto fueron Cornelio Saavedra y Miguel de Azcuénaga. Como el gran talón de Aquiles era la enorme disparidad de fuerzas en las aguas y las velas enemigas asomaban en el horizonte, los comisionados aprobaron el plan y Taber inició la ejecución de la tortuga marina. Con la ayuda de criados, se abocó a la construcción de las partes de la nave que, en el tramo final, serían ensambladas. Esto a su vez permitía mantener el secreto: nadie que no estuviera al tanto podría determinar qué aparato estaba creando el estadounidense. ¿Quién lo financiaba? Él mismo, ya que no aceptó dinero que le ofreció el gobierno. Avanzaban los trabajos de carpintería, pero se perdió el objetivo debido a que los barcos realistas dejaron de merodear la costa bonaerense y se retiraron a la Banda Oriental luego de derrotar a la flota que dirigía Azopardo.

Sin embargo, Taber seguía sosteniendo que su submarino sería útil. Viajó a Montevideo a estudiar el puerto enemigo, la disposición de los barcos y pensar en la estrategia, una vez que llegara a esas aguas con el sumergible de su invención. Tomó contacto con los espías que actuaban en la Banda Oriental, quienes le presentaron a Ángel Monasterio, futuro ingeniero militar de las filas patriotas.

Taber y Monasterio se asociaron en la tarea de espionaje en el puerto. Cuando contaban con toda la información necesaria, organizaron la huída. En total eran seis los hombres que se fugaban de Montevideo para pasar a Buenos Aires en la noche del 8 de marzo de 1811: los acompañaban los capitanes Rafael Zaldariaga y Juan V. Wardell, más los subtenientes Anacleto Martínez y José M. Lorenzo. Pero todos fueron detenidos cuando ya estaban arriba del bote que iba a sacarlos de allí. Taber, Monasterio y los demás fueron conducidos -encadenados- a la prisión. Acusaron al estadounidense de sobornar a los otros cinco para pasarlos de bando.

(…)

Recién el 25 de mayo fue liberado, previo pago de una fianza de dos mil pesos que hizo efectiva el vecino Francisco Díaz, futuro oficial del Ejército Libertador de San Martín. A Taber lo obligaron a tomar un buque que fuera hacia Estados Unidos. A Wardell, que también era extranjero, lo expulsaron del Río de la Plata. Los otros compañeros de aventura serían remitidos a España (después no se cumplió porque hubo una amnistía).

En Río de Janeiro, escala del viaje a Nueva York, el inventor se bajó del barco y regresó a Buenos Aires para seguir adelante con su tortuga marina. Arribó el 10 de septiembre de 1811, poco después de que la flota realista hiciera una nueva incursión sobre las costas porteñas, hecho que reactivó el interés por su plan submarino. Taber se encontró con una ciudad convulsionada en medio de una tormenta política: dos semanas atrás Saavedra había marchado al norte, luego de la desalentadora noticia del desastre de Huaqui.

De todas maneras, aun ante la ausencia de uno de sus padrinos, persiguió su sueño y escribió a la Junta: (…) “Ofrezco de nuevo trasladarme a la Banda Oriental y echar a pique con la enunciada máquina [la tortuga marina] la fragata de guerra y el bergantín que sirve de depósito para la pólvora; igualmente, ofrezco presentar un plan de ataque que al paso que asegure la posesión de la plaza, consulte la menor efusión de sangre, empeñando mi palabra de que seré el primero que me presentaré entre los bravos que deben ejecutarlo”. Es decir, un plan para volar los barcos y otro plan para tomar la ciudad.

(…)

El 11 de octubre de 1811 Taber ya tenía todas las partes del aparato de color negro. Las acomodó en un gran cajón de madera de pino que llevaba la letra inicial T. Solicitó permiso para trasladarse en barco a la Ensenada de Barragán, un lugar con mayor calado para sumergirse y también más alejado de ojos indiscretos, lo que le permitiría realizar ensayos. El secretario del Primer Triunvirato, Bernardino Rivadavia, envió a un emisario a entrevistarse con Taber. Se supone que Pedro Pablo Torres, el hombre de Rivadavia, sólo haría una inspección de rutina y el plan seguiría su marcha. Pero no fue así. Lo que haya ocurrido con aquel submarino de 1811 es hoy un misterio.

Taber continuó realizando tareas de espionaje hasta que murió el 8 de noviembre de 1813, víctima de una enfermedad que había contraído en su estadía en prisión. Donó todas sus pertenencias al gobierno revolucionario. Los planos del submarino se perdieron.

DANIEL BALMACEDA
“El proyecto del submarino patriota de 1810”
(la nación, 12.12.17)

13.12.17

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12.12.17

la desaparición del silfio

bbc mundo

Hace mucho tiempo, en la antigua ciudad de Cirene, había una hierba llamada silfio. Con sus raíces robustas, hojas chatas y pequeñas flores amarillas, no parecía gran cosa. Pero la planta rezumaba una savia aromática que era tan útil y deliciosa que llegó a valer su peso en oro.

Hacer una lista de sus usos sería una tarea larga: sus crujientes tallos se horneaban, salteaban o hervían para ser comidos como si fuera una verdura, mientras que sus raíces se comían frescas, mojadas en vinagre.

También era excelente para ayudar a conservar lentejas. Y cuando se les daba a las ovejas, su carne se volvía palpablemente más tierna.

De sus brotes se extraía además un perfume delicado, mientras que la savia se dejaba a secar y luego se rallaba sobre alimentos como sesos o flamenco estofado. Conocido como “láser”, el condimento era tan fundamental para la alta cocina romana como comer reclinado vistiendo una toga.

También tenía aplicaciones médicas: el silfio era una verdadera hierba maravilla, una panacea para todo tipo de dolencias, desde brotes en el ano (Plinio el Viejo recomendaba varias fumigaciones con la raíz) a mordidas de perros salvajes (simplemente frotar en el área afectada decía Plinio, quien sin embargo advertía no hacerlo nunca si se padecía de caries).

El silfio era además utilizado en la alcoba, donde su jugo era tomado como afrodisíaco o aplicado “para purgar el útero”. De hecho, puede haber sido el primer método anticonceptivo realmente eficaz.

Y sus semillas en forma de corazón son la razón por la que todavía hoy asociamos ese símbolo con el romance.

Los romanos querían tanto a la hierba, que la mencionaron en poemas y canciones, así como en grandes trabajos literarios.

Por siglos, los reyes locales mantuvieron el monopolio de la planta, que convirtió a Cirene —hoy la libia Shahhat— en la ciudad más rica de África. Antes de dársela a los romanos, los griegos la pusieron incluso en su dinero. Y Julio César llegó al extremo de guardar 680 kilos de la hierba como un tesoro.

Pero el silfio se esfumó, muy probablemente no solo de la región sino de todo nuestro planeta. Plinio escribió que, durante toda su vida, solo se descubrió un tallo de la famosa planta, el que fue cortado y enviado al emperador Nerón como una curiosidad allá entre los años 64 al 68 de nuestra era.

Con solo unas pocas estilizadas imágenes y los relatos de los viejos naturalistas para seguirle el rastro, la identidad de la hierba favorita de los romanos es un misterio. Algunos creen que se consumió hasta la extinción, otros que se esconde a plena vista como una maleza mediterránea más.

(…)

Según la leyenda, el silfio fue descubierto después de que una lluvia “negra” azotó la costa este de Libia hace más de dos milenios y medio. A partir de entonces, la hierba extendió sus anchas raíces más allá, creciendo frondosa en exuberantes laderas y prados boscosos.

Puede sonar extraño. Después de todo, el norte de África no es conocido por su verdor, pero estamos hablando de Cirenaica, una región de tierras altas escalonadas con abundantes reservas de agua. Incluso hoy hay partes que reciben hasta 850 milímetros de lluvia por año, casi lo mismo que Gran Bretaña.

La región fue originalmente poblada por los griegos y anexada por los romanos en el año 96 a.C., a los que siguió Cirene un par de décadas más tarde. Y casi inmediatamente las existencias de silfio empezaron a decaer de forma alarmante.

En un plazo de 100 años, había desaparecido casi completamente.

Parte del problema es que la exigente planta solo crecía en esta región. Su hábitat se reducía a una estrecha franja de tierra de unos 200 x 40 kilómetros. Y, aunque lo intentaron, ni griegos ni romanos lograron domesticarla.

El silfio tenía que ser recogido en estado silvestre. Y aunque había reglas estrictas acerca de la cantidad que se podía cosechar, también había un mercado negro importante para la planta.

(…)

ZARIA GORVETT
“Silfio: el enigma de la planta ‘milagrosa’ que sedujo a griegos y romanos y desapareció sin dejar rastro”
(bbc mundo, 09.12.17)

11.12.17

el día que casi perdemos a Gardel

infobae

En la madrugada del sábado 10 de diciembre de 1915, Carlos Gardel decidió recibir su cumpleaños en el Palais de Glace, donde se reunía la juventud y la bohemia porteña a bailar tango de salón. Cuando estaba por ingresar junto a su amigo el actor Elías Alippi, un hombre se interpuso y le efectuó un disparo en el pecho con un revólver. “Ya no vas a cantar más 'El Moro'”, le dijo el atacante.

Inmediatamente, fue trasladado al Hospital Ramos Mejía, donde el doctor Donovan comprobó que el cantante tenía alojada una bala en su pulmón izquierdo. Luego de analizar la herida, el médico determinó que era extremadamente peligroso el intentar extraerla.

¿Qué es lo que había ocurrido? Versiones más o menos coincidentes señalan que Gardel tenía un amorío con una mujer conocida como Madame Jeanette o La Ritana, que había sido cantante de Enrique Caruso. Por entonces era dueña de un salón de baile de la calle Viamonte y fue por su gestión que el popular dúo Gardel-Razzano había comenzado a actuar en el Armenonville, un lujoso restaurante concert, ubicado en la avenida Alvear y Tagle.

Pero La Ritana ya estaba comprometida, y no con cualquier persona sino con Juan Garesio, miembro del hampa porteña y dueño del cabaret Chantecler, que funcionaba en la calle Paraná al 400.

Garesio, al enterarse del romance, mandó a pegarle un tiro a Gardel. El brazo ejecutor fue Roberto Guevara, quien fue acompañado por un individuo de nombre Gregorio Gallegos de la Serna. Algunos sostienen que eran parientes lejanos del que después se convertiría en el Che Guevara.

Cuando Gardel se recuperó, buscó protección porque temía que Garesio mandase a otro sicario a terminar su labor. Así es que se contactó con su amigo Juan Ruggiero, más conocido como "Ruggierito", el pistolero que trabajaba bajo las órdenes del intendente de Avellaneda Alberto Barceló. Como a Gardel le gustaba apostar, solía concurrir al comité-garito de Ruggiero de la avenida Pavón al 200, en Avellaneda. Terminarían siendo amigos.

Ruggiero fue al Chantecler a hablar con Garesio ya que ambos se conocían. “Por favor, déjalo tranquilo a Gardel. Lo que pasó fue, y ya no se puede volver atrás. Te lo pido yo”. Y a los que habían atentado contra la vida del cantante, Ruggiero fue más terminante: “Si tocan a Gardel, habrá guerra”.

Garesio cumplió su palabra. Hasta que los ánimos se calmasen, Gardel fue alojado en la estancia de Pedro Etchegaray, en Uruguay. Nunca olvidaría el gesto de Ruggierito a tal punto que participaría en todo acto del Partido Conservador que se realizaría en Avellaneda, en tiempos en que los mitines políticos eran amenizados por cantantes populares, como Gabino Ezeiza o José Betinotti que lo hacían en actos del radicalismo.

(…)

Cuando ocurrió la tragedia de Medellín, donde Carlos Gardel perdió la vida, los médicos que le efectuaron la autopsia descubrieron la bala, y entonces comenzó a correr la historia de que había habido un tiroteo dentro del avión. Los profesionales colombianos nunca podrían saber que esa bala había acompañado a Carlos Gardel durante 20 años de vida artística.

(…)


ADRIÁN PIGNATELLI
“A 102 años del cumpleaños más dramático de Carlos Gardel”
(infobae, 11.12.17)

9.12.17

conozco la canción: el adagio de albinoni

Para aquellos que tengan ciertos años en la mochila (lo digo por algunos de los lectores, nada que ver por el autor de esta página) (:-)), recordarán este tema que insertamos a continuación:



La versión es de la Johann Strauss Orchestra de André Rieu.

Para los amantes de la música clásica, habrán reconocido al toque el tema, el célebre Adagio de Albinoni o, con más detalle, el Adagio en sol menor. Para los que le escapan a la música clásica y tienen los años que pedíamos al principio, la reconocerán como la música que ponían de fondo en los momentos dramáticos de las telenovelas de los '60 y '70. Cuando se moría un personaje, aparecía esta música de fondo, mientras lloraban actores y actrices participantes.

wikipedia

El Albinoni del Adagio no es otro que Tomaso Albinoni, un veneciano nacido en 1671. Tomaso era hijo de un rico comerciante, por lo que pudo hacer lo que otros músicos no pudieron: dedicarse a componer sin preocuparse de quién lo sostenía financieramente. Por ese motivo, no integró ninguna Corte ni buscó alguna posición en Iglesia alguna. Era independiente y pudo crear, sin ninguna limitación. Tal vez por eso, pocos datos hay de su vida. Albinoni compuso medio centenar de óperas pero trascendieron más sus obras instrumentales que llegaron a llamar la atención de, nada menos, Johann Sebastian Bach.

Albinoni podría estar en la trastienda de la historia de la música, detrás de otros nombres rutilantes, pero el Adagio en sol menor fue el hit que lo instaló en la cima y lo dejó allí en el Parnaso musical.

Pero lo que llama la atención, es que el tema empieza a conocerse recién en 1958, por el trabajo del musicólogo y crítico italiano Remo Giazotto. Este romano era un especialista en Albinoni, trabajó en clasificar sus obras y hasta llegó a publicar una biografía de él. Y declaró haber encontrado, entre los restos de la Biblioteca de Dresde (bombardeada en la Segunda Guerra Mundial), un fragmento de un manuscrito de Albinoni. Según Giazotto era el pentagrama del bajo y de seis compases de la melodía, muy posiblemente un movimiento lento de una sonata a trío. Gazotto hizo el arreglo en 1945 y trece años después, pasada la Guerra, la publicó, presentándola en sociedad. Sí. Era el Adagio en sol menor de Albinoni. Porque Gazotto dejó en claro que él no compuso nada, que sólo hizo el arreglo.

Bueno, hasta acá todo bien. De no ser que no hay pruebas de ese supuesto fragmento y la propia Biblioteca Estatal de Dresde afirmó que la obra no se encuentra en su archivo. Así que parece que el célebre Adagio de Albinoni no es de Albinoni sino de Gazotto.

(Confesemos que es más cool que sea de Albinoni que de Gazotto. El Adagio de Gazotto suena más a un risotto que a una composición musical.)

¿Por qué lo hizo, Gazotto? ¿Admiración a su ídolo? ¿Truco publicitario de la Casa Ricordi que publicó originalmente el Adagio? Un poco de cada cosa. Lo cierto es que Gazotto, en el final de su vida y con serios aprietos económicos, declaró ser el autor de la obra. Pero, claro, los derechos de autor fueron para Albinoni y Gazotto siguió participando.

Pero no deja de ser risueño que, la obra más recordada de Albinoni, no sea de Albinoni.

Infinidad de versiones se sucedieron del tema desde el fraude de Gazotto. Escuchemos la de Herbert Von Karajan:



Otro que encaró el tema fue el violín de David Garrett:



Camilo Sesto destrozó el tema poniéndole letra a la melodía, en oportunidad de la muerte de su padre. Esta versión recibe el nombre de Mientras mi alma sienta y le agrega cierta dosis de kitsch al Adagio:



El Adagio llegó al inglés y al italiano por la cantante belga Lara Fabian. Aquí el tema en italiano:



y en inglés:



Para cortar con tanta dulzura, una versión que no llegó a editarse. Durante las sesiones de “Waiting for the sun”, The Doors grabó el tema que no integró el álbum final de 1968, uno de los más complicados de grabar por el avanzado estado de alcoholismo en que se encontraba Jim Morrison:



Tengo mis serias dudas de si esta versión no es otro fraude más de los que circulan por la red. Pero de ser ese el caso, ¿qué le hace otra mancha más al Adagio?

(¡Gracias Roberto!)

FUENTES:

https://es.wikipedia.org/wiki/Adagio_de_Albinoni

http://javierclassic.blogspot.com.ar/2010/08/tommaso-albinoni-venecia-1671-id.html

http://www.cbcmusic.ca/posts/18137/albinoni-adagio-g-minor-biggest-fraud